sábado, 6 de junio de 2009

Cinco mundos – cinco niveles del deseo de recibir


Existen cinco mundos entre el Creador y nuestro mundo. Estos se llaman: Adam Kadmon, Atzilut, Beriá, Yetzirá y Assiyá. Abajo del mundo de Assiyá existe el Majsom, y nuestro mundo se encuentra debajo de este. Nuestra meta, mientras aún nos encontramos en nuestro mundo, es que el alma alcance el nivel del mundo del Ein Sof, es decir, alcanzar la completa unificación con el Creador. Esto es, que ahora cuando nuestra alma está envestida en el cuerpo de este mundo, podamos cambiar los atributos de egoísmo por los atributos del Creador en cada nivel espiritual, hasta que todo nuestro egoísmo sea reemplazado por el altruismo. Cuando esto ocurra, los atributos de nuestra alma se volverán completamente equivalentes a los atributos del Creador.

En nuestro mundo, los siguientes atributos egoístas son propagados: “recibir por el bien de recibir” y “otorgar por el bien de recibir”. Los mundos espirituales están construidos con el siguiente atributo: “otorgar por el bien de otorgar” o “recibir por el bien de otorgar”. La primera tarea de una persona que quiere entrar al “mundo por venir” es restringir el uso de sus deseos, o cumplir Tzimtzum Alef. Esto significa dejar de trabajar con el egoísmo o con los deseos egoístas.

No somos capaces de cambiar nuestro “deseo de recibir” debido a que este es el único objeto que fue creado por el Creador. No obstante, es posible y también necesario, cambiar la intención en el deseo, desde la intención de “recibir por nuestro propio bien” a la intención de “recibir por el bien del Creador”. Por lo tanto, podemos ver que la acción no cambia exteriormente; en su lugar, es sólo la intención la que cambia.

Por lo tanto, la metodología de cambiar la intención (algo que nadie puede ver y que está oculta de todos) es llamada la Ciencia Secreta de la Cabalá. Esta es la metodología de cómo recibir al cambiar la intención. El asunto importante es, en qué estoy pensando cuando cumplo cualquier acción dada, y hacia qué meta me estoy dirigiendo cuando actúo. Todos los niveles son grados de corrección gradual de la intención del alma, desde el recibir para nuestro propio bien hasta el recibir por el bien del Creador.

Los cinco mundos son niveles del deseo de recibir, empezando por el deseo más débil (Keter) y terminando con el más fuerte (Maljut). Ellos están construidos empezando desde la parte más alta (El Creador) y descendiendo hacia la creación. A medida que la luz parte desde el Creador y pasa por los mundos, esta se vuelve más débil y por lo tanto más adecuada para ser percibida por los deseos altruistas más débiles. Cuando el alma recibe la luz de la corrección desde arriba, esta empieza a cambiar la intención, desde “por su propio bien” hasta la de “recibir por el bien del Creador” o “para otorgar”.

El alma alcanza la línea del Majsom sólo si esta cumple el Tzimtzum Alef en todos los deseos que percibe en ese estado, esto es, cuando se rehúsa totalmente a trabajar con el egoísmo. No obstante, esta no es aún capaz de recibir nada por el bien del Creador.

Cuando el alma corrige su intención hacia otorgar en el nivel de Keter, entra en el mundo de Assiyá, localizado arriba del Majsom. Esto es, cuando esta es capaz de actuar en contra del más débil egoísmo posible, al no recibir nada y anularse a sí misma en la luz del Superior. Si el alma es capaz de actuar en contra de su egoísmo en la luz de Jojmá, asciende al nivel del mundo de Yetzirá.

El alma continúa este camino al incrementar su habilidad de trabajar cada vez en contra de mayores fuerzas egoístas, ascendiendo al siguiente nivel espiritual (mayor), hasta que alcanza el mundo del Ein Sof. El alma adquiere su escencia como una sustancia espiritual sólo después de cruzar el Majsom y ascender más alto.

En el mundo espiritual una persona trata con deseos desnudos puros los cuales no están envestidos en las variadas apariencias de nuestro mundo. Un cabalista que está en lo espiritual, deja de investigar nuestro mundo porque lo percibe correctamente como el resultado natural de la rama que viene desde la raíz espiritual. Para él, es más interesante ver la causa, o la raíz principal, en lugar de la consecuencia, la cual está localizada en un lugar incomparablemente más bajo que la raíz, desde la cual todos los deseos y causas se originan.

Por lo tanto, una persona que asciende, cambia todos los deseos mundanos por deseos hacia el Creador. Al principio él quiere poseer al Creador egoístamente, justamente en la misma forma que él previamente quería recibir todo en nuestro mundo. Como se dice: una persona desea tanto al Creador, que esta pasión no le permite caer dormido.

Gradualmente, una pequeña luz llamada Ohr Makif, la cual constantemente rodea a la persona, empieza a brillar para ella, con la ayuda de esta luz, la persona alcanza una petición hacia lo espiritual usando un deseo mayor que todos los otros deseos. Finalmente, con la ayuda de la misma luz, la persona pasa el Majsom y recibe la intención de otorgar.

Sólo la luz superior del Creador es capaz de elevar a la persona de esta forma; proveer la respuesta a todos sus esfuerzos humanos hacia lo espiritual, para llevarla a un estado donde el deseo por lo espiritual es tan grande que no le deja caer dormida y suprime todos los otros deseos.

Todas las almas pasan por las mismas etapas durante su camino, pero la asignación de cada alma en este mundo es diferente. También es diferente la velocidad con la cual las diferentes almas pasan por el mismo camino.

En cada pensamiento, en cada deseo y en cada momento, en nuestro mundo a la persona se le da una sola meta, sin importar quién sea ella: ascender y llegar cerca de lo espiritual. No obstante la mayoría de la gente progresa por esto en una forma natural en los niveles inconscientes de lo humano, animal, vegetativo e inanimado.

Todo está predeterminado y pre-programado por la meta de la creación. La libre elección de la persona consiste en si está o no de acuerdo con todo lo que le pase o si empieza a entender la meta hacia la cual todo está siendo dirigido, y si ella misma quiere ser una participante activa en todos los eventos que le suceden.

Todos los pensamientos y deseos en el mundo del Ein Sof ocurren en la persona. No obstante, la persona sólo “recoge” los pensamientos correspondientes a su nivel. En el nivel actual, la persona es capaz de no pensar acerca de nuevos descubrimientos. No obstante, cuando ella incrementa el nivel de su conocimiento y sus conceptos, gradualmente empieza a soñar en algo complejo. Esto significa que está supuesta a percibir y sentir un reino más complejo de percepción.

El reino de la actividad de la persona está construido de esta forma, o su marco de percepción del mundo en el cual ella vive. Si la persona se desarrolla más, pensamientos más profundos aún aparecen en ella con una conexión diferente entre las cosas. Todo depende del nivel de desarrollo de la persona, porque esto determina sus límites de percepción o la parte del mundo del infinito que la persona percibe.

No hay otra forma de desarrollar el deseo por lo espiritual, evocar el Ohr Makif, para tomar parte personal en el cumplimiento de la meta de la creación, y acortar el camino natural para alcanzar esta meta aparte de estudiar en un grupo bajo la dirección de un maestro. Sólo la luz que empieza a brillar puede ayudar a cambiar las propiedades egoístas (las cuales son los obstáculos en el camino espiritual) a propiedades altruistas.

El Ohr Makif cambia nuestro deseo de recibir por el deseo de otorgar y esto nos lleva a cruzar el Majsom.

Decimos que no queremos nada del mundo material y que sólo queremos lo espiritual.

Si supiéramos que pasar el Majsom significa cambiar la intención con respecto a qué y en quién pensamos, nos alejaríamos rápidamente.

Para continuar, ahora entramos en el territorio arriba del Majsom donde encontramos un océano de luz. Esta es la luz del Creador, la cual brilla sobre nosotros al grado de que nuestra exaltación por el Creador es más grande que nuestro deseo egoísta. Esto nos da la oportunidad de adquirir gradualmente la propiedad de la luz misma o el otorgar.

La cosa más importante es cruzar el Majsom. Un alma que ha recibido la luz, conoce el camino completo después de pasar este, porque la luz le enseña. Ahí existe ya, un mapa revelado y la instrucción para cada paso subsiguiente y para cada acción. Esas son las instrucciones que los cabalistas han descrito para nosotros en sus libros.

Cada mal pensamiento es opuesto a los buenos del Creador, pero, ¿Cómo podríamos cambiar un mal pensamiento por uno bueno? Primero, tenemos que entender que el pensamiento es malo; comprender su maldad para entonces llegar a la decisión de corregirlo. Podemos ver este mal bajo la luz del Creador o bajo su grandeza. No obstante, si la luz no brilla para la persona, entonces esta está ciega y existe en la oscuridad, abajo del Majsom, donde la luz no penetra. La persona existe en este mundo y cree que todos sus pensamientos son buenos.

Cuando la persona se vuelve iluminada por la luz del Superior o la luz circundante llamada “Ohr Makif”, empieza a ver su propia escencia. Esto es llamado “la comprensión del mal”. Sin esta iluminación de la luz, la persona trata de justificarse a sí misma y permanece correcta ante sus propios ojos. No obstante, el reconocimiento de su propio ego bajo la iluminación de la luz, empuja a la persona a tornar hacia el Creador por ayuda. Más aún, gracias a la iluminación, la persona ya ve la fuente de la iluminación y sabe precisamente hacia quién tiene que voltear su mirada.

Si la plegaria de la persona es genuina, el Creador altera su naturaleza. No obstante, el deseo de recibir no cambia; la única cosa que cambia es la intención de “recibir para su propio bien” a “recibir por el Creador”, la cual corresponde a otorgamiento. Así es como el cambio gradual de los atributos del Creador tienen lugar en cada uno de los 125 niveles.

Cada nivel incluye diferentes procesos:

la comprensión del mal: qué tan mal, con referencia al Creador, se encuentra uno en la línea izquierda;

qué ayuda debe uno recibir del Creador desde su línea derecha;

la combinación de la línea derecha y de la izquierda: qué tanto puede uno recibir de la línea derecha, esto es, para pasar a la línea central.

Como resultado de estas acciones, otra parte del deseo de la persona se vuelve equivalente al Creador, permitiéndole pasar al siguiente nivel. Esto continúa en cada nivel, hasta que todos los atributos de la persona se vuelven iguales a los atributos del Creador.

Los deseos de la persona determinan su acción. ¡Es imposible cumplir acciones sin deseos! Por ejemplo, mañana por la mañana tengo que despertarme temprano, por lo tanto me voy a dormir temprano hoy. ¿Hago esto en contra de mi deseo? ¡No!, nadie en este mundo es capaz de cumplir acciones sin el deseo y sin llenar este deseo con placer. El deseo es la energía o la fuerza motora que da a la persona la oportunidad de hacer algo.

Algunas veces nos parece que estamos haciendo algo en contra de nuestro deseo. Pero no hay tal caso. Simplemente cumplimos un cálculo, que sería el ver dónde es beneficioso hacer algo, aún si esto es opuesto al deseo. Si es benéfico para la persona, ella llevará a cabo diferentes acciones no placenteras y no deseables.

Al elegir, la persona es capaz de acercarse a otro deseo, crearlo y alcanzarlo. Nadie de nosotros sería capaz de mover un sólo dedo sin recibir la fuerza motora para este deseo o para acercarse a otro más.

Una persona que hace algo bueno por otra persona piensa que ello es real y que verdaderamente cumple esta acción desinteresadamente. No obstante, si ella entrara en la total profundidad de sus pensamientos, vería que todo lo hace por una sola meta: hacer algo bueno solamente para sí misma y todo lo demás es su propia mentira.

Si en adición, la persona estudia Cabalá, ella es capaz de ver cómo trabaja todo esto; donde cada uno es un egoísta absoluto y no piensa en nadie más que en sí mismo, ni siquiera en sus propios hijos. Simplemente, en el estado actual el sistema completo de pensamientos está dañado, y parece imposible para la persona hacer algo por el bien de alguien más.

Sólo es posible darle a alguien más, cuando se recibe algo en retorno o que pueda uno beneficiarse de alguna forma. Uno no debe avergonzarse de esta verdad. Esta es nuestra naturaleza. Recibimos ya sea por auto gratificación o damos para beneficiarnos de ello en alguna otra forma. No es la culpa de nadie. La única cosa que necesitamos es aspirar a cambiar nuestros atributos por los atributos del Creador.

La Cabalá enseña a la gente a aceptar a la persona justo como esta fue creada. No podemos odiar a alguien por esto o enojarnos porque veamos esos atributos en él. No obstante, es difícil comunicarse con el mundo externo y tener la paciencia de observar el egoísmo mezquino de alguien que tu puedas encontrar. Sin embargo, cada persona ha sido creada en la forma en que debió ser creada. Solamente debemos tratar de ayudarnos los unos a los otros a cambiar los atributos que se nos han dado por atributos altruistas.

¿Qué es el sufrimiento?; Es todo lo que se opone a nuestro deseo. Como dice el Talmud, si una persona pone su mano en su bolsillo y obtiene una moneda, pero si quería otra, entonces experimenta sufrimiento. El sufrimiento es todo lo que en la vida no corresponde a nuestro deseo. Percibimos el sufrimiento cuando estamos de mal humor, enfermos, o cuando no queremos hacer algo.

No obstante, todo lo que pasa es por nuestro propio bien. De una forma o de otra, todo lo que sucede, nos avanza a alcanzar la meta de la creación. Sólo en nuestras percepciones distorsionadas lo bueno se ve mal y lo dulce parece amargo.

En realidad, sólo es posible sentir lo que es bueno cuando se pasa el Majsom. Ahora, no obstante, todo se percibe como sufrimiento. Esto sucede debido a la falta de llenado de la luz. Después de todo, la luz permanece afuera en la medida que nuestros deseos no han recibido la intención altruista.

Mientras la persona no se acerque a lo espiritual, el deseo de recibir es el ángel de la vida para ella. No obstante, al estudiar la Cabalá y con ello atraer la luz circundante sobre sí misma, la persona gradualmente ve qué tanto su deseo de recibir para sí misma es un obstáculo para invertir su naturaleza egoísta en altruista. Ella ve que este es su enemigo real para el avance, y sus deseos se vuelven el ángel de la muerte, en lugar del ángel de la vida.

Cuando la persona llega a comprender el mal de su egoísmo en comparación con los atributos de la luz que ha percibido, un enorme deseo emerge para remover esas cadenas a cualquier costo. Sin embargo, desde que uno es incapaz de hacer esto por sí mismo, en la desesperación, llora ante el Creador por ayuda. Y entonces recibe esta ayuda, esta es la única plegaria y es auténtica.

La persona que quiere acercarse a lo espiritual tiene que ser como todo el resto: tiene que trabajar como todos los demás y tiene que tener una familia e hijos. Lo importante es lo que ella hace en las dos o tres horas en las que está libre del trabajo y las responsabilidades en casa. ¿Pasa estas horas frente al televisor o en un restaurante? o ¿realiza esfuerzos para alcanzar la meta espiritual?

En cualquier caso, la persona no puede hablar acerca de su trabajo espiritual a alguien más; ella tiene que ocultar completamente lo que siente con relación al Creador. Esto es hecho para no dañar el camino espiritual de otra persona. Cada persona tiene un camino diferente. Una vez que se alcance la corrección general, todo será revelado, debido a que no habrá lugar para obstáculos de celos egoístas.

1 comentario:

  1. Que doctrina de Dios y de la vida tan bella. Explicada de la manera más sencilla pero impregnada del amor del Creador.

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