viernes, 12 de junio de 2009

El significado secreto de la Biblia


En el principio creó Dios los cielos y la Tierra. La Tierra era caos y vacío, y la oscuridad encima del abismo; y el espíritu de Dios flotaba por encima de las aguas. Y dijo Dios: ‘Haya luz.’ Y hubo luz.

(La Torá, El Pentateuco)



Imagina nuestro universo por un momento: la inmensa cantidad de galaxias, estrellas y mundos. Ahora imagina que eliminamos un fragmento específico del espacio. ¿Cómo concebir el vacío restante si no hay nada que pueda medirse o describirse? En realidad, interpretamos todos los fenómenos desde la perspectiva de tiempo, espacio, y movimiento. No podemos visualizar algo que sea absolutamente estático, congelado en el tiempo, sin volumen. Esta es una analogía de nuestra percepción de los mundos espirituales en donde no hay tiempo, movimiento, ni siquiera espacio. Ya que nuestra realidad y pensamientos se basan en estos conceptos físicos, resulta que no existe conexión alguna entre la espiritualidad y la forma en que construimos la realidad material basándonos en nuestras observaciones y sensaciones. Como resultado, no tenemos las palabras, el vocabulario que nos permitan expresar conceptos espirituales.

Así es que si la Cabalá es el estudio de los mundos espirituales, ¿cómo es posible que podamos disertar sobre algo que no podemos ni imaginar? Si somos absolutamente incapaces de concebir la espiritualidad, entonces, ¿cómo podemos entender lo que está escrito en los libros cabalistas?

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