sábado, 6 de junio de 2009

El sistema de dos mundos opuestos


Introducción a El Libro del Zohar:

“Y ahora revelaremos la oportunidad de comprender la cuarta investigación. Si el sistema de fuerzas impuras está tan diametralmente distante de la santidad del Creador que ni siquiera nos lo podemos imaginar, ¿cómo es posible que se manifieste y descienda de la santidad del Creador mismo? Y más aún, el Creador mismo lo ejecuta y mantiene. Para aclarar esta pregunta tenemos que entender la esencia de las fuerzas impuras y saber que este inmenso deseo de recibir es la esencia de la existencia de las almas desde la perspectiva de su Creación.

Es así porque están listas para recibir toda la luz que el Creador pensó dar para complacer a sus criaturas. Esta luz no permaneció en las criaturas pues si lo hubiera hecho, las criaturas se habrían separado de la esencia del Creador para siempre. La corrección es la razón, por la cual los atributos de la creación difieren de los atributos del Creador, y por las que Él hizo así a las criaturas. Para ayudar, Él creó todos los mundos y los separó en dos sistemas opuestos: los cuatro mundos de ABYA que son sagrados, y los cuatro mundos de ABYA de fuerzas impuras. Más tarde, en los mundos sagrados, Él instiló el deseo de otorgar y anuló el deseo de recibir para uno mismo, dándoselo a los cuatro mundos impuros. Así es que, Él los separó de Sí mismo y del sistema completo de santidad. Es por eso que se dice que los deseos egoístas están muertos; y a todos los perversos que los siguen se les llama muertos en vida. Es así porque el deseo de recibir que se les implantó es opuesto a los atributos del Creador, y los separa de la Vida de las Vidas. Son diametralmente opuestos a la esencia del Creador, quien no recibe nada y sólo otorga. El egoísmo no contiene nada de otorgamiento, -sólo el deseo de auto complacencia. Y no puede haber contraste más grande. Sabemos que el distanciamiento espiritual comienza con una diferencia insignificante y termina en un absoluto, contraste polar”.

Si las criaturas son diametralmente opuestas al Creador, ¿cómo es que el Creador las sostiene y alimenta? El Creador hizo a las criaturas con atributos que son tan completamente opuestos a los Suyos para poder instilar en ellos la misión de corregirse a sí mismos. Para ayudar en la corrección, Él creó el sistema de dos mundos opuestos, para asistir a las criaturas. Aquel que camina por la línea derecha (santidad-deseo de otorgar) se dice que está vivo y es justo. Aquel que camina por la línea izquierda (deseos no corregidos –egoísmo), en consecuencia, se dice que está muerto y es perverso. Todos estos estados se aplican sólo en relación a la espiritualidad, cuando la luz está ya sea dentro del Kli en el nivel inanimado, vegetativo, animado, o fuera de él, solamente en el nivel inanimado.

Cuando decimos “perverso” nos referimos a gente que ya reveló al Creador, entró en los mundos de ABYA, y ya están en el camino de los 6000 niveles hacia el Creador, y al hacerlo, trabajan por el beneficio de otorgar. Pero ocasionalmente ocurre que reciben por el beneficio de recibir y caen en el egoísmo. Tienen que pasar a través de ambos estados en cada nivel. El estado “perverso” obliga a una persona a regresar hacia la santidad, corrigiendo los atributos de la línea izquierda. Pero cuanto más egoísmo se corrige en un cierto nivel, más grande es la porción que recibe en el siguiente. Entonces, otra vez hace lo mismo, asciende por la escalera espiritual y corrige la recurrente porción de egoísmo. Los estados espirituales son mucho más agudos y profundos, pero la fortaleza para sobrellevarlos es igualmente grande.

Cada vez, de todos los deseos, escogemos el que nos da mayor placer. Este sistema está implantado dentro de nosotros desde arriba y es inmutable. Sin embargo, podemos cambiar la intención, esto es, revertir la dirección de nuestro placer hacia la Fuente de donde nos llega el deleite. ¡Lo más importante para nosotros es sentir la Fuente!

El deseo de recibir no es ya egoísmo. Si quiero recibir porque el Creador me otorga, y al recibir lo complazco a Él, esto se considera como otorgamiento. Pero si no me interesa de quien recibo placer y, aún sabiendo que es el Creador quien lo emana, acepto todo sólo para recibir el máximo placer, entonces estos son deseos no corregidos. Estamos muy abajo en el estado de las fuerzas impuras, esto es, deseos que aún no han sido corregidos.

Los mundos de las fuerzas de santidad e impuras se complementan uno al otro por así decirlo. El progreso espiritual es imposible sin alguno de ellos. La persona existe entre ellos en la parte de en medio, Tiferet. Y sólo este lugar es neutral. Arriba está la santidad, y abajo de ella, las fuerzas impuras. No hay nada que corregir en la santidad; las fuerzas impuras no se pueden corregir. Solamente en la línea media – Tiferet– podemos atar las partes superiores e inferiores, y corregirlas.

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