jueves, 25 de junio de 2009

Lag Ba'Omer


¿Qué es la cuenta del Omer?, ¿qué es lo especial del Lag Ba’Omer?, ¿cuál es la conexión entre el Lag Ba’Omer y el rabino Simón Bar Yojai? y ¿por qué el fuego de Lag Ba’Omer?

La sabiduría de la Cabalá dota al hombre de una herramienta única de investigación. Esta nos permite entender cada uno de los fenómenos y cada uno de los pensamientos. Está basada en el entendimiento de que la vida tiene un propósito, una meta. Durante el curso de nuestras vidas estamos dedicados a alcanzar esa meta y ser capaces de medir nuestro progreso a cada paso del camino. Los días de fiesta que celebramos marcan grados especiales que encuentra cualquiera que camina la senda para completar su desarrollo.

Esto nos lleva a hacernos una pregunta: ¿Cuál es el propósito del hombre en la vida?

El Creador creó las almas y las vistió con cuerpos. Dentro de cada uno de nosotros hay un alma que pertenece al Mundo Superior y aspira regresar al lugar del cual llegó. Esta debe regresar a su raíz en el período de un ciclo de vida para que el hombre pueda vivir simultáneamente en ambos mundos, el que conocemos y del que vinimos todos. Solo en este estado puede uno llenar los deseos propios de alegría, tranquilidad, confianza y completo entendimiento del mundo que nos rodea.

Cada uno vive muchas vidas, durante las cuales el alma experimenta el deseo de elevarse arriba de las dificultades y regresar a su raíz. Pero justo con ello siente la negación del cuerpo y las condiciones del medioambiente a su proceso de desarrollo. Esa objeción está ahí para desarrollar en el alma la habilidad de corregirse a sí misma y elevarse a su raíz al sobreponerse a los obstáculos.

La meta del hombre es alcanzar la raíz de su alma mientras aún está en este mundo, en su cuerpo de carne.

El camino desde este mundo hasta el fin, el punto de absoluta dicha, se divide en dos partes: durante la primera, nosotros enmendamos la parte alta, llamada la “Cabeza del Alma”. Durante la segunda, enmendamos la parte baja, llamada el “Cuerpo del Alma”.

Un alma se comprende de diez partes llamadas Sefirot. Sus nombres son: Keter, Jojmáh, Biná, Chesed, Gvurah, Tiferet, Netzah, Hod, Yesod y Maljut. Las primeras tres pertenecen a la cabeza del alma y fueron corregidas por los primeros cabalistas. Las siete remanentes Sefirot deben ser corregidas durante el curso de nuestras vidas, para que cuando su corrección sea completada, el hombre alcance su consumación.

Dentro de cada siete Sefirot del cuerpo hay siete Sefirot internas. Por ejemplo, Gvurah está dentro de Chesed, Tiffret dentro de Chesed, Maljut dentro de Chesed. Así, por todas hay 49 Sefirot que necesitan ser corregidas durante el curso de subir la escalera espiritual.

La Pascua judía simboliza el éxodo del hombre al mundo espiritual, donde descubre la estructura del alma. Entonces empieza su ascensión, peldaño tras peldaño, a través de la corrección de las Sefirot, hasta el día cincuenta, cuando celebra la fiesta llamada Shavuot (Pentecostés) Pentecostés, también llamado el festival de recepción de la Torá, testifica el fin de la corrección requerida por el hombre para que pueda recibir la Luz llamada Torá.

La cuenta del Omer, entre la Pascua y Pentecostés, incluye 49 días, de tal forma que cada día el hombre corrige un sfirá de su cuerpo. Si abrimos el libro de plegarias en el capítulo que describe la cuenta del Omer, encontraremos que cada día está dedicado a una sfirá en particular.

En el primer día nosotros enmendamos Chesed dentro de Chesed, en el segundo Gevurah dentro de Chesed, y así sucesivamente hasta que en el último día enmendamos Maljut dentro de Maljut.

Los primeros treinta y tres Sefirot de Chesed dentro Chesed hasta Yesod dentro de Yesod, son las Sefirot superiores del cuerpo en el plan de corrección. Ese es el programa que activa el proceso completo. Las remanentes dieciséis tienen que ver con el actual cumplimiento de los mandamientos. Eso es por lo que el que corrige las treinta y tres primeras Sefirot está garantizado que tenga éxito en la corrección del resto y la culminación del proceso. Después de treinta y tres días, el sabe con certeza que en el día cincuenta su alma será llenada con la Luz llamada la recepción de la Torá.

El número 33, cuando se presenta usando las letras en hebreo Lamed y Gimel, forma la comBináción Lag. Esto es por lo cual nosotros celebramos Lag Ba’Omer en el día treinta y tres de la cuenta, para celebrar la certeza que llegaremos a la meta en la Tierra y alcanzaremos la corrección completa de nuestra alma.

El rabino Shimon Bar Yojai (Rashbi), quién escribió el santo libro del Zohar, formuló un método único para la corrección del alma. Este es único porque Rashbi por sí mismo pasó por cada grado en el mundo espiritual y lo reformó para que cualquiera pudiera seguirlo.

Gracias a él nosotros también podemos ascender por esa vereda, siguiendo las órdenes escritas en el sagrado libro del Zohar.

El rabino Shimon Bar Yojai justifica éste mundo en el día treinta y tres de la cuenta del Omer, porque en ese día él completó el plan de corrección para todas las almas por venir. Todo lo que nosotros tenemos que hacer es seguir las instrucciones y así completar su plan.

El rabino Shimon Bar Yojai nos preparó la senda a la perfección y eternidad. Es por eso que celebramos en Lag Ba’Omer la culminación de su exaltada misión para todas las almas por venir.

El encendido del fuego simboliza la gran Luz que es prometida al que ha corregido su alma al grado de Lag Ba’Omer, por lo que es destinado a recibir en Pentecostés.

El que ha corregido su alma al grado de Lag Ba’Omer, tiene garantizado alcanzar la corrección completa de su alma. Por esa razón, celebra su estado con gratitud al Rashbi que allanó el camino para él y lo dotó a través del sagrado libro del Zohar, con el método para corregir su alma.

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