sábado, 6 de junio de 2009

Percibiendo los Deseos


¿Cómo puede una persona percibir el deseo? Con el propósito de que una persona sepa lo que quiere, primero debe probarlo, puesto que el hacerlo le deja con una percepción placentera o sabor en su interior. El placer fue experimentado y ahora ha desaparecido, justo en el punto en que la persona aspira al mismo. Esto es en lo que debe consistir el Kli real. O sea, la luz lo ha llenado en el pasado, y el Kli ha probado toda la fuerza de la sensación del placer de la presencia de la Luz. Entonces la luz desapareció y ahora el Kli apasionadamente anhela sentir una vez más el sabor de la luz.

Ahora veremos la forma en la cual el alma está construida y la razón del por qué necesitamos trabajar con ella.

El alma es lo único creado. A través de sus cinco filtros, el alma recibe las sensaciones visuales, olfativas, gustativas y táctiles dentro de sí misma. El apoyo detrás de esos cinco órganos sensoriales es similar al programa de una computadora. El programa traduce eso que está localizado fuera de nosotros en un lenguaje que podamos entender, digamos: placer y dolor. Nosotros percibimos si algo es bueno o malo en el punto más central de nuestra alma.

Si la computadora está trabajando con un programa natural entonces su programa es diseñado para satisfacer la entrada egoísta de lo bueno y lo malo. No obstante, si está trabajando con un programa altruista, las nociones de bueno y malo no son evaluadas relativamente a sí mismo: en su lugar son evaluadas relativas a lo que existe fuera de él, la luz del Creador.

Ahora vemos que existen dos posibilidades de programación para las evaluaciones y las opciones del alma; a) egoístamente, por su propio bien, o b) altruistamente, por el bien del Creador. Después de todo, aparte del Creador y de la creación, o de la luz/placer y el deseo/vasija, no existe nada más en el universo.

En el proceso natural, una persona nace con el programa egoísta. Por lo tanto, en el “pizarrón” de nuestra conciencia o cerebro, una imagen opuesta es impresa o proyectada egoístamente. Esta imagen es llamada “nuestro mundo.”

Nosotros no percibimos nada más que la luz. No obstante, si la luz pasa por el proceso egoísta, se manifiesta en nosotros como “nuestro mundo”. Nuestro deseo egoísta cumple su procesamiento, añadiendo obstáculos, seleccionando todo lo bueno y desechando todo lo malo. Este es el programa de auto preservación del organismo y si nosotros no lo tuviéramos, entonces la visión sería totalmente diferente. Sin él la visión se imprimiría en la parte frontal del alma y mostraría a la persona todo lo que existe en el exterior, en una forma objetiva, en lugar de lo que está dentro, subjetivamente y con un beneficio para sí misma. Eso que se encuentra en el exterior es llamado “la Luz” o “el Creador”.

Con el propósito de programar la computadora con el programa altruista, existe la Ciencia de la Cabalá, la cual nos ayuda a recibir la imagen externa, la cual existe genuinamente sin una cubierta egoísta. Seremos capaces de sentir el auténtico universo que se encuentra fuera de nosotros. Este estado es llamado “unificación con la luz”, cuando no hay obstáculos entre el alma y la luz.

Esta es la pequeña reminiscencia de lo que la gente siente cuando están en un estado de muerte clínica y se han separado parcialmente de su cuerpo egoísta (o el organismo animal). Ellos ven la luz al frente y aspiran a ella pero son incapaces de alcanzarla porque no se han liberado a sí mismos del egoísmo espiritual. Puesto que la persona sólo podría liberarse de este, unida al egoísmo animal del cuerpo, así, todo el trabajo tiene lugar en el curso de una o varias vidas dentro del cuerpo egoísta.

Podemos liberarnos a nosotros mismos del egoísmo espiritual muy fácilmente si sabemos cuáles obstáculos adicionan egoísmo a nuestra computadora interna. Toda la información entra a partir de cinco filtros, llamados las “cinco partes de Maljut”, o las “cinco partes del gobierno del egoísmo.” Estos cinco canales procesan toda la información de afuera, convirtiéndola en una información que satisface al egoísmo con lo malo.

Mientras más reencarnaciones pasamos, más grande se vuelve nuestro Aviut. La persona se vuelve más “cruda”, más orientada hacia las metas y está más lista para la corrección. Por otra parte, aquellos que son menos desarrollados egoístamente hablando, no necesitan mucho, ya que se satisfacen con poco. Por lo tanto, un gran egoísta está listo para la corrección porque siente una mayor necesidad de llenarse a sí mismo con la luz.

¿Cómo se incrementa la necesidad de corregir el programa del computador? Se incrementa debido al desarrollo del Aviut a su grado máximo en la persona. Esto sucede a partir de muchas reencarnaciones o vidas en nuestro mundo. No sólo en la vida del hombre, sino también en plantas y en la naturaleza inanimada. Toda la naturaleza, asciende junta y es dependiente del estado del hombre.

Una vez que el Aviut de la persona se ha desarrollado a su grado máximo, este causa una máxima diferencia entre la luz y la imagen que percibe. De aquí resulta el encendido del interruptor interior, dando a la persona el sentimiento de que no puede llenarse a sí misma con nada más, ahora o en un futuro.

Cuando la señal tiene lugar, la persona deja de buscar algo dentro de sí misma o en el “pizarrón” de su alma, y en su lugar aspira a percibir el exterior. Ella se dirige a varias filosofías y metodologías, hasta que finalmente llega a la Cabalá. Aquí específicamente, es donde es capaz de encontrar lo que ha estado buscando por tanto tiempo.

La Cabalá es la metodología que cambia esos filtros. No los remueve, sino sólo los reconstruye o los re-sintoniza, de la intención egoísta de recibir placer, a la intención altruista de dar placer. Más precisamente, la intención altruista es recibir placer por el bien de otorgar, puesto que todo es relativo al Creador. O sea, nosotros no tenemos nada que darle a Él, excepto recibir placer por su bien.


De esta forma, los mismos filtros pueden ser usados para recibir, pero sólo por el bien del Creador. Entonces, la información entrando del exterior no será distorsionada de ninguna forma. Más bien, aparecerá ante nosotros justo en la forma que existe en realidad o en el exterior. Cuando esto sucede, el programa completo de la Creación llega a su fin, puesto que tal programa no nos permite existir sin ningún obstáculo de nuestro “ego”. Esto es, existir, percibir y vivir en el universo genuino. Todos los placeres de nuestro mundo, los cuales la humanidad ha percibido y percibirá en el futuro, son sólo un 1/600,000 del placer contenido en la menor parte posible de luz (Nefesh).

Más aún, una simple alma corregida recibiendo toda la luz sin límite, es localizada frente a todas las otras almas, observa todo, hasta que la información o placer entra en todas las otras almas.

El Aviut es colocado en una persona en el primer descenso de su alma o encarnación en este mundo. No obstante, la Cabalá es capaz de desarrollar esto docenas de veces, acortando su número de vidas o descensos a nuestro mundo. O sea, es capaz de acelerar el proceso de maduración de una persona para la asimilación del reino espiritual.

El sufrimiento humano es una expresión externa de lo que nos falta. El sufrimiento no desaparece, pero la Cabalá reemplaza el sufrimiento animal con el espiritual. Este es el sufrimiento debido a una carencia de percepción espiritual. Este cambio cualitativo en sufrimiento lleva a la reconstrucción del Kli interior o la reconstrucción del alma. Proporcionalmente a la aspiración, se desarrolla la percepción de la luz. El resultado: lo que naturalmente nos hubiera ocurrido en el curso de varias generaciones, ahora ocurre en varios años.

Usted puede preguntar: “¿Por qué algunas veces es imposible preguntar o formular una pregunta?” Esto sucede debido a que la persona no entiende sobre qué estamos hablando en su interior. Si eso no se ha revelado aún en ella, entonces no responde a lo que está escuchando.

La estructura del alma es la siguiente: La luz que emana del Creador crea el deseo de tomar placer de ella. Este deseo es llamado Maljut. Antes de Maljut, la luz, a medida que cambia, pasa por nueve etapas hasta que finalmente se vuelve adecuada para crear Maljut. Las nueve etapas por las que pasa, son llamadas Keter, Jojmá, Biná, Jesed, Gvurá, Tifferet, Netzah, Hod y Yesod. Luego esta construye el estado final, el cual es llamado Maljut. Las seis etapas desde Hesed hasta Yesod son llamadas Zeir Anpin.

En total existen diez Sefirot, esto es; nueve niveles de luz más un Maljut, el cual es el deseo de recibir.

Maljut es el alma o la creación real, la cual siente que quiere recibir y tomar placer de la luz. Maljut empieza a recibir la luz y junto con ella, recibe las propiedades de la luz. Aún en nuestro mundo, sabemos que cualquier influencia en nosotros crea nuestra propia reflexión dentro de nosotros mismos. Lo mismo sucede a Maljut cuando recibe la luz de las nueve Sefirot superiores.

Nosotros vemos que una simple estructura egoísta, Maljut, ha adquirido en sí misma, nueve atributos egoístas adicionales de la luz, al recibir la luz de los nueve Sefirot de esta. La información externa no se distorsiona a medida que pasa por los nueve atributos altruistas de Maljut, puesto que no hay barreras egoístas. Esta luz sólo se vuelve un poco más pequeña. Esta se disminuye para que el alma sea llenada óptimamente por ella y también para prevenir que se llene demasiado, lo cual también causaría sufrimiento.

No obstante, existe una parte más en Maljut que ha recibido atributos altruistas de la luz y se ha vuelto equivalente a esta en su deseo de otorgar, la cual no es la décima parte. Más aún, existe una parte más en Maljut que es completamente incapaz de percibir los atributos de la luz y por lo tanto no puede cambiar. Esta parte es llamada “Lev ha-Even” o “el corazón de piedra”.

Nuestro trabajo consiste en dejar detrás esta parte de Maljut, llamada nuestro “Yo”; dejar de trabajar con ella, porque siempre permanecerá egoísta hasta el fin de la corrección y la llegada del Mashiaj. Por lo tanto, es necesario cumplir una restricción (Tzimtzum Alef) en esta parte de Maljut; Esto es, no usarlo por ningún motivo.

Maljut, o la décima Sefirá, es esa parte del Maljut que recibió los atributos de la luz, y que fue capaz de sentir los atributos de la luz que lo había llenado. Por lo tanto, es capaz de cambiar – tiene que transformarse gradualmente y empezar a actuar en la misma forma que la luz. Para conducir efectivamente los atributos de la luz dentro de Maljut se lleva a cabo la acción llamada “Shvirá”, esto es, el rompimiento o golpe. Como una consecuencia de esta acción, los atributos de los primeros nueve Sefirot penetran en Maljut.

Pero no es suficiente sólo entender que los atributos de la luz y aquellos de Maljut son opuestos el uno al otro. Maljut tiene que actuar de la misma forma que la luz lo hace; necesita volverse similar a las nueve Sefirot. No obstante, ¿Cómo puede hacer esto, si la luz no entra en todos? Para alcanzar esta meta, el rompimiento (Shvirat) del Kelim tiene lugar, o el rompimiento de los deseos. Esto es realizado por medio del “golpe de la luz”, el cual pasa por todos los nueve Sefirot y entra a Maljut. Ahora Maljut se mezcla y se trenza con todos los otros nueve Sefirot. Esto es llamado “Shvirat HaKelim” o la caída del pecado.

Después de que tuvo lugar Shvirat Kelim, cuatro tipos de deseos se formaron. Esos son : a) los deseos puramente altruistas que estaban presentes en los primeros nueve Sefirot, b) los deseos altruistas que se han mezclado con los deseos egoístas, c) los deseos egoístas que se han mezclado con los altruistas, y d) los deseos puramente egoístas. De esta forma dos tipos de deseos, los puramente altruistas y los puramente egoístas, habiendo caído durante el Shvirat Kelim y habiéndose mezclado los unos con los otros, se han transformado en dos tipos más de deseos mezclados.

Finalmente sólo hasta ahora se ha vuelto posible crear un alma en la cual Maljut es corregido en la misma forma en la que lo son las primeras nueve Sefirot. Esto es debido a que ahora, cualquier deseo egoísta contiene una chispa de altruismo. Con esto, una clase especial de fuerza es requerida, dígase la fuerza de la corrección. Esta fuerza causa que cada chispa altruista se vuelva la parte prevaleciente del deseo, capaz de corregir todo el deseo egoísta.

¿Cómo sucede esto? Tomemos el libro adecuado sobre Cabalá, escrito por un cabalista quien ya se ha corregido a sí mismo en correspondencia con la luz. Cuando una persona lee este tipo de libro, lo que toma lugar es la transmisión de las instrucciones de cómo construir el Kelim interior dentro de sí misma, de acuerdo con la luz. Al leer las líneas en el libro, no obstante, aún sin entender lo que hemos leído, atraemos la luz circundante sobre nosotros mismos, la cual gradualmente limpia y corrige nuestros deseos.

Estudiar bajo la clara dirección de un maestro cabalista, mientras se es parte de un grupo de gente que quiere alcanzar la meta de la creación o la equivalencia con el Creador, ¡es lo más efectivo!

A medida que la persona se corrige a sí misma, gradualmente empieza a sentir que sus deseos están rotos. Aprende a diferenciarlos, los clasifica de acuerdo a la calidad y cantidad, los combina en un orden específico, y les saca provecho. Esta parte es larga, pero es especial e interesante. La persona empieza a dilucidar nuevos atributos en sí mismo, percibiendo que ella es la creación y volviéndose consciente de su conexión con el Creador y con las otras partes del universo. Lo que tiene lugar es el entendimiento de cómo está construido todo nuestro sistema exterior y cómo trabaja el Gobierno Superior.

La meta del Creador para nosotros es que primero tengamos control de nosotros mismos y después del mundo entero y por lo tanto reemplazar al Creador. En nuestro mundo vamos tras las manifestaciones particulares de la luz, tales como el placer que obtenemos del conocimiento, poder, sexo, comida e hijos.

Cuando llega la luz y nos llena completa e ilimitadamente, esta es percibida inmediatamente como perfección completa y placer. No quedan deseos extras en la persona. El proceso de llenarse con la luz es gradual y es llamado Sulam o Escalera. Baal HaSulam escribió acerca de esto y es llamado así en honor del sistema de ascenso espiritual en el cual trabajó, llamado “Sulam” en sus comentarios “Sulam” sobre el libro del Zohar.

El Creador creó un alma colectiva llamada Adam, la cual se rompió en 600, 000 partes, cada una de cuales compone de cuatro deseos. La tarea de la persona consiste en no sólo corregirse a sí misma, sino también su parte en el alma colectiva. Cada alma debe corregir su relación con todas las 600,000 almas, porque así es como se corrige a sí misma; puesto que cada una de las otras consiste a su vez de 600,000 partes y las nueve primeras Sefirot entran en cada una de ellas.

Las almas sólo son capaces de corregirse mediante los cuerpos, y los cuerpos se corrigen en el grupo por medio de varias acciones mecánicas dirigidas al cumplimiento de una meta única. Hay dos acciones mecánicas de ese tipo: a) estudiar y b) realizar trabajo común por el bien de la corrección espiritual del alma.

La persona no tiene la habilidad de corregir sus deseos, puesto que fueron creados por la luz. Únicamente se requiere cambiar la dirección en la que actúan estos, o el sentido en que ella quiere llenar dichos deseos. Si yo, temporalmente no lleno uno de mis deseos, entonces este regresará más tarde a mí en una forma más distorsionada.

Necesitamos trabajar en cómo usar correctamente este deseo. No podemos morirnos de hambre o torturarnos a nosotros mismos, o correr de algo. Lo que necesita ser corregido es la intención con la cual usamos nuestros deseos. Si hacemos esto, entonces veremos que todos nuestros deseos son necesarios para alcanzar nuestra meta. Esto es por lo que se dice que la persona que es más egoísta tiene deseos más grandes. Otra cosa que se dice es que desde la destrucción del Templo, sólo los cabalistas tienen aún algún gusto por los placeres terrenales.

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