sábado, 6 de junio de 2009

Revelando al Creador mientras se vive en este mundo


Según el pensamiento de la Creación, tenemos que llegar a la condición donde podamos vivir y existir según las leyes espirituales. Todas las desgracias que ocurren a cada uno de nosotros, así como también todos los desastres y catástrofes, suceden para que toda persona y la humanidad como un todo, sean llevadas a cumplir los mandamientos espirituales durante su vida en este mundo. Esto es lo que Baal HaSulam escribe:

La Cabalá es la instrucción mediante la cual el Creador será revelado a las criaturas vivientes en este mundo. La Cabalá no escribe sobre lo que nos ocurrirá después de la muerte, sino más bien, escribe acerca de lo que nos debería ocurrir durante nuestra vida en este mundo. La Cabalá habla sólo de lo que una persona en este mundo necesita; lo que ella debe lograr para evitar vivir su vida en vano sólo para involuntariamente volver de nuevo y completar todo lo que antes no finalizó. Por consiguiente, La Cabalá es la ciencia más indispensable y práctica en este mundo.

Es imposible que escapemos, la vida misma nos obliga a realizar esta terminación, y como resultado de todo nuestro sufrimiento, llegamos a la corrección completa o Gmar Tikkún. ¿Qué es “Gmar Tikkún”? El mundo continuará existiendo; todo continuará teniendo lugar justo como antes: El mismo universo, las mismas estrellas, aves y árboles. Sólo la conciencia del hombre se alterará, se alterará la forma en que él percibe el medio ambiente, porque el hombre mismo cambiará. Nada más se alterará al continuar actuando de acuerdo a las leyes de la naturaleza, según las instrucciones que esta recibe del Creador. Es el hombre quien se transforma de un animal a un hombre real.

La Cabalá explica cómo lograr este fin. Lo cual se alcanza estudiando en un grupo específico, de acuerdo a los libros correctos y bajo la supervisión de un Rav o maestro auténtico. Además, La Cabalá enseña que un estudiante mientras más comienza a entender qué hacer, más se perfecciona a sí mismo, al grupo, y a las mismas lecciones. Baal HaSulam escribe sobre esto, y también bosqueja para nosotros un cuadro de cómo debería aparecer el mundo corregido.

Lo primero que estudiamos es la expansión de todos los mundos, Partzufim y Sefirot, desde el punto más alto hacia abajo. La segunda etapa consta de subir por los niveles espirituales. Para corregirse, una persona debe ascender a lo largo de los niveles espirituales que se han preparado para ella, desde el punto más bajo y ascendiendo mientras aún continúa viviendo en este mundo. Hay un total de 125 niveles que tenemos que atravesar en el camino de ascenso en el mundo espiritual. Son el número total de niveles que nos separan del Creador, significando que, hay 125 niveles de alcance hasta el Creador.

Ahora mismo actúo de acuerdo a la comprensión de mi naturaleza egoísta. Algo es bueno para mí y algo más es malo. Aprendo de mi medio ambiente y actúo consecuentemente. Mientras más me adapto a mi medio ambiente más cómodo me siento en él. Más allá, mientras estoy en mi naturaleza, parece que mi medio ambiente cambia a medida que la gente alrededor de mí cambia sus opiniones en lo que se refiere a cómo debería verse el mundo.

Cada generación se caracteriza por las almas que existen en ella, difiriendo de las generaciones previas y siguientes. Podemos ver el grado en el cual dos generaciones contiguas, como nuestros padres y nuestros niños difieren de nosotros mismos.

Las almas descienden a nuestro mundo en cada generación, y de una generación a la siguiente acumulan su experiencia. En conexión con esto, los deseos de las almas se vuelven mayores que los deseos de las generaciones previas. Por consiguiente, cada generación nueva aspira a nuevos descubrimientos, ayudando al desarrollo de la humanidad.

Cuando una persona comienza a estudiar el mundo espiritual, está siendo empujada a cambiar su medio ambiente y al mundo, hacia una mayor igualdad con el Creador. En la última etapa de este cambio, el mundo se vuelve completamente equivalente al Creador. Esta generación es llamada “la última generación”. No porque todo perecerá, sino que simplemente como consecuencia de la perfección de esta generación, ninguna corrección posterior será necesaria.

La Cabalá no habla de algún desarrollo después de Gmar Tikkún, porque esto guarda relación con los secretos de la Torá. Esta habla únicamente acerca de cómo llevar una generación hasta el nivel de “la última generación”. La Torá completa habla solamente acerca de cómo pasar a través de los 125 niveles de alcance del Creador.

Por un lado, el medio ambiente de una persona le sirve para darse cuenta de las leyes espirituales. Por otra parte, cambiando el medio ambiente, hay oportunidades de cambiarse a sí misma. Más allá, al grado que una persona cambia su medio ambiente, posteriormente los cambios en esa persona son de una fuerza igual al número de miembros de la sociedad dada.

En resumen, nuestro grupo es el lugar de corrección y simultáneamente la fuente para la corrección de cada persona que en él se encuentre. Aún si alguien en el grupo es todavía débil e incapaz de hacer cualquier cosa en él, no obstante, recibe por adelantado del grupo la fuerza para su corrección.

Por consiguiente, cada persona tiene que construir para sí misma el ambiente correcto de donde derivar fuerza para la corrección espiritual y para ascender después de una caída. Alternativamente, en un grupo aún incapaz de dar la fuerza para la corrección, muchas personas están en la condición de depresión, o mal estado de ánimo, con ausencia de fuerza para el avance. Estas condiciones algunas veces ocurren dentro de un ambiente sano también, pero no duran mucho.

Cada nivel es construido de la manera siguiente: En “la derecha” está la fuerza altruista del Creador; En “la izquierda” está la fuerza egoísta del deseo que Él creó; En medio de ellas está el hombre, que es, el que se percibe a sí mismo de esta forma. Una persona tiene que tomar la cantidad correcta o proporción necesaria de la fuerza derecha e izquierda y usarlas para ascender al siguiente nivel. Obviamente, la derecha e izquierda, así como otros términos, son equivalencias, puesto que simplemente no tenemos ninguna otra manera para referirnos a los atributos del mundo superior.

Una persona continúa este proceso hasta el nivel 125. Estos 125 niveles están divididos en 5 mundos. Cada mundo contiene 25 niveles. El mundo espiritual más bajo, llamado el mundo de Assiya, está ubicado por encima de nuestro mundo. Lo que le sigue entonces es el mundo de Yetzira, luego los mundos de Beria, Atzilut y Adam Kadmon. Nuestro mundo está abajo del nivel más bajo del mundo de Assiya, y está separado de este por el Majsom (una barrera).

Estas líneas, derecha e izquierda ayudan mutuamente a una persona a vencer todas las dificultades involucradas en pasar de un nivel al siguiente. Sin embargo, cuando una persona inicialmente comienza a obrar en contra de su egoísmo, el deseo y la fuerza para ascender emergen mientras él está presente en el lado derecho (las Fuerzas del Creador). Ésta es la primera etapa. Encontrarse en el lado derecho en la condición inicial no depende de la persona misma, sino más bien del Creador.

En la segunda etapa, una persona pasa al lado izquierdo y añade egoísmo a sí mismo. Su estado de ánimo aquí es completamente opuesto a su estado de ánimo del lado derecho. Ella experimenta un mal estado de ánimo, depresión y debilidad, y nada parece importante para ella.

Estar en el lado izquierdo es necesario para sentir nuestro egoísmo, y la cantidad de tiempo que la persona pasa allí depende de la persona misma. Ella puede disminuir la cantidad de tiempo que está presente en ese lugar, al mínimo. Todo el mal que la persona experimenta, depende de la cantidad de tiempo que pasa en la línea izquierda. Si la persona entendiera que su mal estado actual ocurre con el propósito de fomentar su avance, entonces ya no evaluaría esta condición como mala, sino más bien, como buena. Percibirá el sufrir como una necesidad y consecuentemente, como un bien.

De este modo, la percepción y entendimiento de “bueno y malo”, cambia. El grupo o ambiente puede coadyuvar a corregir estas percepciones. Una persona puede derivar fuerza espiritual del grupo mientras todavía no esté en el mundo espiritual. Todas las criaturas son el cuerpo único de Adam y están separadas por sus cuerpos/deseos debido a los deseos sin corregir.

Cuando el egoísmo es superado, somos capaces de recibir información de las otras almas y sentirlas, debido a que cada persona está dispuesta a hacer algo para alguien más. Es necesario construir un grupo con una meta única. El grupo tiene que ser un entero único, con un espíritu adentro. Hay que asegurar que la condición del grupo esté siempre en un nivel, con cada una de los miembros siempre en condición de ayudar al otro. Cada uno debe verse integrado en el otro y en todos los demás como un entero. Al grado en que cada uno pueda aminorar su “yo” relativamente a los demás y al grupo como un todo, es la extensión de cuánto más él recibirá de cada miembro y del grupo como un todo. La persona pequeña es capaz de recibir de la grande. Para que esto ocurra, uno sólo necesita considerar a la otra persona como si ésta estuviera arriba de sí mismo.

El grupo debe mantener el estado donde el factor más importante sea la exaltación del Creador. Esta meta debe determinar cada acción. Luego cada persona podrá recibir un cargo espiritual del grupo, y las caídas serán imperceptibles. Cada nivel de las almas construye su propio medio ambiente, esto es, un medio ambiente al que corresponde. Todo depende del nivel interno de las almas. El ambiente debe forjarse según las diferentes leyes en cada mundo.

El grupo se construye según el principio de flexibilidad y la habilidad para cambiar fácilmente. Es incluso apropiado si el grupo constantemente cambia; esto quiere decir que avanza. La vida, el trabajo y la familia en este mundo, así como también la vida animal en el cuerpo físico, se alterará en el futuro según la espiritualidad de los miembros en el grupo. Esto es específicamente lo que el Creador demanda de nosotros.

Nuestro cuerpo estará en este mundo, mientras el alma está en el mundo espiritual. Mientras más acciones espirituales cumple el alma, más nuestro cuerpo seguirá las leyes espirituales en el mundo material. Esto es, al final del desarrollo, las relaciones familiares y esas entre los miembros del grupo que deben forjarse según las leyes superiores del mundo de Atzilut.

Adam HaRishon fue creado específicamente de este modo. Su cuerpo/deseo consta de los deseos de las nueve Sefirot, pero Maljut es la parte llamada “Lev HaEven” (o sea el corazón de piedra), esto quiere decir, la parte de Maljut que no pudo absorber los atributos de los primeras nueve Sefirot o atributos del Creador.

Así, a él se le ha prohibido despertar este décimo deseo en sí mismo, o comer del árbol del conocimiento del bien y el mal, porque todo el mal está contenido en esta parte. Por consiguiente, si él rompe esta regla, entonces ese mal entra en el mundo, inter mezclándose con las otras partes o las primeras nueve Sefirot.

No obstante, Adam pecó, esperando recibir la luz de las nueve Sefirot en Maljut por el bien del Creador. Pero desde que Maljut es incapaz de realizar la intención altruista, Adam recibió para su propio bien, causando que el alma se rompiera en 600,000 partes separadas. Estas partes no sienten que fueron una vez un alma completa y no se sienten ya más el uno al otro.

Cada parte del alma general es el deseo de recibir placer. Cada parte es llamada el “yo” y necesita corregirse elevándose 125 niveles hacia arriba. Esto es que hay una necesidad de corregir cada vez una partícula del 1/125 avo dentro de cada una de las 600,000 almas/deseos. Cada vez que una partícula pasa por el lado derecho y luego al izquierdo, es incluida en la línea intermedia; Tomando la fuerza del Creador o el deseo para otorgar de la línea derecha, y adquiriendo el deseo de recibir de la línea izquierda, su suma emerge en la línea intermedia, resultando en un deseo de recibir por el bien de otorgar.

Recibimos de arriba sólo las fuerzas que nos permiten contrarrestar el egoísmo del lado izquierdo, esto es, lo suficiente para corregir la parte egoísta, lo necesario para recibir por el bien de otorgar. Una persona recibe sólo lo que es capaz de soportar. Si la persona no ha recibido alguna fuerza adicional de arriba, no recibiría un mal estado.

Si un miembro del grupo quiere avanzar espiritualmente, entonces necesita continuamente la oportunidad de recibir la espiritualidad y el egoísmo del grupo. Por consiguiente, estos dos atributos deben coincidir conjuntamente en el grupo. Estar en el grupo significa estar vinculado con este, en el sentido interior.

La persona que llega a La Cabalá es muy egoísta, autónoma e independiente de otros. Ella necesita tiempo hasta que comienza a desear al Creador y entender la importancia de la meta de la creación. Sólo después será capaz de disminuirse a sí misma en relación al grupo, para ceder y recibir de este.

Al principio, la persona puede no tener el deseo de hacer algo por el grupo, pero la meta común debe obligarlo a hacer esto. Si cada persona tiene por entendido que no hay nada más importante que la meta de la creación, entonces será fácil para ella ser útil al grupo de muchas formas.

Sin embargo, si los placeres de este mundo aún valen más que la meta para la persona y no se puede separar a sí misma de esos placeres, entonces su tiempo no ha llegado aún y no hay lugar en el grupo para ella. Su alma no está lista para cumplir las leyes espirituales. Cuando la persona ha experimentado todos los placeres de mundo, recibe entonces un empujón hacia lo espiritual. Para que esto ocurra, no necesariamente tiene que estar en todas las condiciones de este mundo y luego rechazarlas al descubrir su insignificancia. Más bien, ella logra esto al recibir desde arriba las bases necesarias para ver la pequeñez de la búsqueda terrenal por placer.

Hoy, la espiritualidad nos atrae con un placer mayor comparado con el mundo material. Por consiguiente, la deseamos, y ésta no es una mentira. Nuestro mundo entero vive y es soportado por la chispa diminuta de la luz espiritual que ha pasado a través del Majsom y ha penetrado en nuestro mundo. Ahora imagine al mundo espiritual, el cual íntegramente no es más que la luz que es, muchos billones de veces más grande que la chispa de placer de nuestro mundo. ¡Qué placeres existen allí!

Pero ¿Cómo entramos en el mundo espiritual? Sabemos que para lograr esto tenemos que tornar nuestra escencia egoísta, del deseo de recibir al deseo de dar. Sin embargo, no entendemos lo que esto es, y no hay suficientes palabras para explicar este concepto. No tenemos las circunvoluciones necesarias en nuestro cerebro para entender esto, porque nuestro cerebro trabaja dentro del sistema de egoísmo.

La Cabalá nos enseña que para sentir placer, es suficiente cambiar sólo la dirección del deseo, en vez del deseo mismo. El placer corresponderá a qué tanto cambiará la orientación hacia el objetivo del deseo. Aquí hablamos de un concepto puramente psicológico; La persona aún recibe placer, pero lo importante es para qué o para quién lo recibirá.

Una pregunta emerge: ¿Dónde está la manija que necesitamos girar para lograr esto?

Esta está localizada en el límite entre el egoísmo de nuestro mundo y el altruismo del mundo espiritual, y se llama el “Majsom”. Esto quiere decir que en ese estado ya estoy dispuesto a hacer cualquier cosa para pasar al mundo espiritual con mis percepciones. El grupo es necesario para que una persona cumpla esta condición, así como también la constancia acerca del estudio. El grupo es necesario para desarrollar el deseo de recibir lo espiritual en la magnitud necesaria. Luego un chasquido interior ocurre… y la persona comienza a recibir la fuerza y la conciencia espiritual desde arriba.

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