jueves, 25 de junio de 2009

Shavuot


¿Por qué es Shavout (Pentecostés) llamado Matan Torá (la entrega de la Torá)?, ¿fue la Torá entregada sólo una vez?, ¿qué es la Torá y quién quiere recibirla?

La sabiduría de la Cabalá nos enseña que todo aquí viene solamente de una fuente. Esa fuente es revelada a través de un simple atributo: benevolencia. Cualquiera que lo descubra a Él, es recompensado con una unión con lo eterno, perfección sin fin que contiene tranquilidad, seguridad y deleite seguro. Si tu pudieras verlo a Él ahora, olvidarías tus problemas en un momento, y te anularías a ti mismo ante el poder de su sobrecogedora bondad.

Surge la pregunta: ¿Por qué no se muestra ahora mismo? Si Él quiere otorgar, ¡Dejémosle que otorgue!

La verdad es que Él ya se ha revelado, sólo que nosotros no podemos verlo. Nuestra propia naturaleza nos impide verle. Ésta es opuesta a la Suya. Todo lo que Él quiere es dar y todo lo que nosotros queremos es recibir. En tal caso no podemos unirnos a Él. Para conectarnos con Él necesitamos adquirir Sus atributos. Si podemos hacer cualquier acto, aún el más pequeño, por el bien de alguien más, sin una ganancia personal, sentiremos un poco de lo que Él siente y seremos capaces de entender el motivo detrás de Su conducta hacia nosotros.

Él esta oculto porque solo si nosotros lo descubrimos por nosotros mismos, en libre voluntad, seremos capaces de recibir la recompensa que Él nos ofrece. Si Él se revelara a nosotros sin una previa preparación, nos anularíamos a nosotros mismos ante Él, incapaces de cualquier respuesta.

Pero en orden de descubrirlo necesitamos una naturaleza diferente a la nuestra. Debemos adquirir Su naturaleza, ser tan benevolentes como Él lo es. Tenemos que amarlo como Él nos ama, sin ganancia personal.

¿Qué puede hacernos cambiar nuestra naturaleza? Hemos visto muchos filósofos y líderes que han tratado de alterar la naturaleza del hombre con educación, censura, represión, etc. Apenas unos cuantos de ellos ha tenido éxito reprimiendo a la gente para que dejaran de buscar el cambio. Pero al minuto que la amenaza fue levantada, ellos retornaron a su naturaleza rebelde.

En repuesta a esa pregunta nuestros sabios han dicho: “He creado la mala voluntad, he creado la Torá como una especie.” La mala voluntad es la sustancia que probamos y que sentimos como intolerable. Es nuestro egoísmo. Queremos usarla, pero no sabemos cómo. La especie que lo suaviza y nos permite alcanzar el propósito de la creación, para unirnos con el Creador, es llamada Torá.

La inclinación maligna no es más que el pensamiento de nuestro propio bien. Ese es el motivo detrás del mal que existe. El pensamiento egoísta causa que nosotros veamos en cada uno que nos rodea un medio de recibir placer. Eso es por lo cual nos importa mucho la naturaleza, la vida salvaje y la gente a nuestro alrededor. Aún si esto es inconsciente, siempre buscamos cómo podemos disfrutarlo, sin una consideración de sus necesidades.

El que entienda esto y busque una forma de cambiar, puede usar la Torá justo para ese propósito.

La Torá es la fuerza única que puede alterar nuestra naturaleza y permitirnos sentir la voluntad del Creador, es su poder el que se debe descubrir, si realmente queremos cambiar alguna vez; sin ésta, no tenemos ninguna oportunidad de alcanzar nunca algún contacto con la fuerza que nos guía.

La Torá es la conexión que nos permite escapar de la autoridad, escapar del gobierno de nuestro egoísmo.

El que reúna esta fuerza, descubre que es dada de arriba sin limitaciones. Pero, ¿quién puede aceptarla? Sólo el que quiera cambiar y adquirir una nueva visión de la realidad es quién entiende que sin la Torá estará por siempre insatisfecho, ansioso y preocupado, solamente él la buscara y la utilizará para su corrección.

La Torá nos dice que Israel salió de Egipto y caminó en el desierto por cincuenta días antes de recibir la Torá. El éxodo es una revelación dada al hombre desde arriba, es un regalo que recibe, que le muestra el reinado del Creador sobre la realidad. Una vez que él ha visto cómo su faraón interno, sus inclinaciones malignas crecen dentro de él y cómo Moisés lo vence con la ayuda del Creador, un hombre busca una forma de alcanzar la voluntad del Creador por sí mismo. El busca una guía, instrucción clara que lo llevará a un completo reconocimiento de su Creador, busca la Torá (lo que en hebreo significa Instrucción).

A fin de alcanzar la Torá de forma independiente, hay necesidad de preparación gradual. Moisés es el representante de la gente ante el Creador. Es el poder interno, lo más puro que puede entrar en contacto con el Creador, pero esto no es suficiente. Tenemos que alcanzar un estado donde el pueblo entero, refiriéndonos a todos los deseos que aspiran a alcanzar al Creador (Israel), llegarán a tener contacto con Él y adquirirá Sus atributos.

Ese hombre tendrá que pasar a través de cuarenta y nueve correcciones especiales, una cada día, por siete semanas (Shavuot en hebreo). Sólo después de esas siete semanas es posible recibir la Torá. Eso es por lo que la celebración de recibir la Torá es llamada Shavuot.

Los atributos del alma que es corregida pueden ser marcados con los nombres de las Sefirot. Cada alma tiene diez Sefirot. Las primeras tres no necesitan ser corregidas, y por lo tanto, sólo hay siete que necesitan corregirse. Cada una de las siete contienen dentro de ellas otras siete, de tal forma que en total un hombre debe corregir cuarenta y nueve Sefirot, las cuales son atributos de su alma, cada corrección, contra cada una de las Sefirot internas.

El orden de las Sefirot que deben ser corregidas es: Chesed, Gvurah, Tiffret, Netzah, Hod, Yesod, Maljut. En el primer día de después de la noche de Pascua (Pesaj), Chesed dentro de Chesed es corregida. En el segundo día Gvurah dentro de Chesed, en el tercero Tiffret dentro de Chesed, y así sucesivamente.

Durante la segunda semana, las Sefirot dentro de Gvurah son corregidas y así sucesivamente, hasta que en el día 49, Maljut dentro de Maljut es corregida. El significado de la corrección es el darse cuenta de que nosotros sólo necesitamos la Torá, el poder curador, que nos liberará del egoísmo.

En el día cincuenta, después de que uno ha comprobado todos y cada uno de los rasgos, que todo lo que uno necesita es esta fuerza llamada Torá, sus atributos se unen por encima de sus pensamientos malignos (Hirhurim, de la palabra hebrea har: montaña) arriba de todos sus odios (Sinah, por consiguiente, la palabra “Sinai”) y pide una corrección completa para ellos. La corrección es llamada Torá.

los cabalistas tienen la costumbre de estudiar a través de la noche en Shavuot, para recibir la corrección completa.

La preparación del pueblo de Israel, los deseos que son dirigidos hacia el Creador, ocurre a través de los 49 días desde el tiempo de Pascua (Pesaj); es decir, las correcciones que un hombre cumple en sí mismo durante la cuenta del Omer y el estudio por la noche, han preparado para él el vaso correcto para la recepción de la Torá, el poder de la corrección.

No obstante, no debemos olvidar que la Torá, la fuerza que libera al hombre de todas sus desgracias puede ser recibida solamente si ésta es solicitada para cambiar para bien, “como un hombre con un corazón”. La Torá ya ha sido dada, pero nosotros podemos recibirla solamente si nos unimos con un objetivo común: descubrir al Creador.

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