sábado, 6 de junio de 2009

Sintiéndose bien o mal


Por lo que estamos pasando es similar a la experiencia de hacer estudios que incluyen entrenamiento práctico. Algunas veces, el mundo que nos rodea nos parece tan lúgubre que vemos la situación como si fuera el fin del mundo y no hubiera salida. Pero, después, con entrenamiento y estudio, nos damos cuenta que no es así. Estos sucesos son ejercicios muy precisos y correctos que recibimos desde Arriba. Sólo somos capaces de comprenderlo más adelante. Sólo una vez pasados los acontecimientos podemos reconocer cuan necesarios fueron en la fase en que estábamos antes de la corrección.

Por esta razón, tenemos que sobrellevar nuestro camino, en todo momento conservar la meta de nuestro progreso en mente, y no perder la cabeza. Si se coloca a alguien en la circunstancia en que ve que está a punto de lanzarse al fuego, no es capaz de hacer nada al respecto; le ocurre para mostrarle que no tiene dominio sobre nada.

No se pueden eludir o evitar estos estados. Sin embargo, se pueden abreviar para que pasen más rápido y con menos dolor. Uno tiene que conectarse inmediatamente al grupo, a los amigos y al trabajo en común. También se puede estudiar más, leer más, y hacer todo lo posible para acortar estos estados.

Un individuo está comprometido en el trabajo interior. ¿Cómo reacciona a su medio ambiente? ¿Los demás le comprenden? A veces, los eventos que pasan en el empleo o en la casa nos vuelven hostiles hacia lo que percibimos como la fuente de peleas y problemas. Culpamos al jefe, a los colegas de trabajo, esposa, niños por todo lo que sucede. Nos ponemos nerviosos o enojados; creemos que todo ha terminado. Después, comprendemos que todo llega desde Arriba para que experimentemos una serie de sensaciones y las superemos. Vemos que fuimos nosotros quienes exageramos y percibimos lo que sucedió como la cosa más grave de nuestra vida. Ahora, todo ha terminado. Sin embargo, conforme pasa el tiempo, esto sucede una y otra vez. Cuanto antes escapemos de estas situaciones y volvamos al grupo y los libros, mejor será para nosotros. Lo peor que nos puede suceder es quedarnos en esta condición, persistir en ella, y tener que experimentarla en repetidas ocasiones.

Cuando una persona se siente bien, tiene que recordar que tuvo malos momentos en su vida, y relacionarlo como causa y efecto: bueno-malo o malo-bueno. Esto lleva a la persona más cerca de la eternidad y la perfección. En todo lo que ocurre ves las dos caras de la moneda, dándote cuenta de que una no puede suceder sin la otra. Y tienes que aceptar lo que pasa tal como es. Cuando se procede así, el mal se percibe como bien. Entonces el mal no tendrá otro remedio que ser considerado como bien, ya que lo vemos como oscuridad solamente en nuestras sensaciones no corregidas (Kelim). En las sensaciones corregidas (intención “por el bien del Creador”), percibiríamos tanto al bien (la Luz) y al mal (la oscuridad) como Luz.

Hasta que el individuo empieza a sufrir a causa de sus atributos naturales (orgullo, pasión por el dinero, poder, placeres corporales), hasta que se siente avergonzado por ellos, hasta que ve en ellos un obstáculo en su camino espiritual, estos atributos no se pueden percibir como buenos. Tenemos que sufrir al vivir estos sentimientos y darnos cuenta que no nos sentiremos bien hasta no recibir la fuerza desde Arriba para dominar nuestros deseos. No podemos deshacernos de nuestros deseos; tenemos que usarlos correctamente. Sin nuestros deseos, es imposible alcanzar la adhesión con el Creador. Lo más importante es canalizar nuestros deseos apropiadamente. El ser humano no tiene un solo atributo negativo, sólo puede usarlos en forma negativa.

Tan pronto como nos enfrentemos a alguna situación en la vida, lo primero que debemos decir es: “Mira lo que el Creador me está haciendo”, para no perder la conexión con el Único, Quien está haciendo esto. Si la persona conserva este pensamiento, entonces esta conexión con el Creador le impide descender y bajar de nivel. Por el contrario, si el Creador desaparece completamente de nuestras sensaciones, esto es un descenso. En ese momento la persona tiene que aferrarse a un libro, el trabajo, o al grupo y después de un tiempo sentirá un cambio positivo. Sin embargo, cualquier estado tiene que interpretarse como una elevación al siguiente grado espiritual.

Si ha llegado el momento de la corrección de un alma, no podrá escapar de dicha corrección. Cada intento por huir aumenta el período de sufrimiento. Hasta que un individuo no cruza el Majsom, solamente los deseos animales se le revelan. Justo antes del Majsom, en el Majsom, y mientras lo atraviesa, los deseos del Creador le son revelados. El hombre no está presente en ninguno de ellos. El único deseo en donde el hombre tiene derecho de elegir es estar de acuerdo con el gobierno del Creador.

El alma de Adam se rompió en seiscientos mil pedazos. Las piezas están interconectadas, sin embargo, difieren entre sí por su Aviut: de Shoresh a Dalet. Seis mil grados (años) nos separan del Creador. Las almas de Aviut de Shoresh son corregidas en el primer milenio. Sólo tienen que vivir en este mundo y sufrir un poco (enfrentarse a animales, enemigos, hambruna, y cosas así). Una persona escapa del sufrimiento y esto es suficiente para corregir el Aviut de Shoresh. El segundo milenio corrige el Aviut Alef en las almas; luego Bet, más tarde Gimel. Finalmente, en el sexto milenio se corrige Aviut de Dalet. Todo esto es muy condicional.

En estos tiempos, al final del cuarto exilio, se está cumpliendo el regreso a Eretz Israel. Estamos entrando en el período de redención espiritual, el período del Mesías.

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