domingo, 7 de junio de 2009

Una letra. ¿Qué es?



Impresiones del hombre en espiritualidad

No se ha dicho en vano que el mundo fue creado con letras. Hay veintisiete patrones y veintisiete leyes por las cuales somos activados si sabemos cómo responder correctamente. Estas veintisiete letras están en nosotros.

Nosotros responderemos correctamente cuando reconozcamos la sabiduría de la dirección superior y supervisión de estas letras.

Leer las letras no es como leer una historia, sino que es necesario saber cómo adquirir sus veintisiete atributos. Entonces, cuando una persona lee las palabras coloca sus letras internas sobre los símbolos externos y se incluye en el texto. Entra en la sensación del Mundo Superior, uniéndose y encontrándose con el autor en aquel lugar en donde el autor compuso una y cada letra del libro.

Una persona que adquiere estos veintisiete patrones o vehículos espirituales podrá leer el Zohar y experimentar las mismas sensaciones, las mismas impresiones que el rabí Shimon sintió cuando estaba escribiendo el libro.

Durante nuestros tiempos, cuando la ciencia, política, y la sociedad en general están faltas de dirección, esta carencia se manifiesta de la manera en que nos sentimos acerca del mundo y en la realización de que no tenemos suficiente información acerca del mundo en que vivimos; parece ser que hemos perdido nuestro camino. La pregunta principal es “cómo puede la humanidad desarrollarse más adelante? Vemos que el hombre está gradualmente siendo empujado hacia todas aquellas preguntas importantes, “¿cuál es el caso?” “¿qué es la vida?”, ¿qué es este mundo en el que vivo?”

El hombre siente la urgencia de descubrir la verdadera realidad; su falta de conocimiento acerca de las verdaderas leyes de la realidad es la razón por el no saber cómo sobrevivir o cómo lidiar con la vida.

A través de miles de años de experiencia la humanidad ha descubierto que la percepción de la realidad a través de los cinco sentidos no es suficiente y que constantemente cometemos errores. Desde el momento en que nos damos cuenta que nos falta conocimientos de, inclusive las leyes más generales también entendemos que nunca sabremos cómo comportarnos unos con otros, con la naturaleza, y con nosotros mismos, si no entendemos estas leyes.

La falta de entendimiento de la realidad en general se ha convertido en un problema a escala mundial que tiene que ser resuelto ahora mismo.

A través de la Sabiduría de la Cabalá podemos estudiar el método para revelar los poderes de la realidad en general; esas fuerzas que supervisan y administran la realidad entera.

Como los antiguos libros de Cabalá proclaman, la gente llegará a la sabiduría y comenzará a demostrar interés y a ocuparse de ella, porque descubrirán la naturaleza real de la Sabiduría de la Cabalá.

Para ganar la verdadera sensación de nuestra completa realidad completa, la cual está afuera del ámbito de nuestros cinco sentidos, nosotros debemos estudiarla correctamente. Entonces, cuando lo hagamos, y deseemos comprenderla, un nuevo y amplio mundo se abrirá para nosotros.

Este nuevo mundo se llama el “Mundo Superior” ó “Mundo Espiritual”; pronto comenzaremos a sentirlo. La pregunta es, cuando lo sienta, ¿cómo expresaré mis sentimientos?, ¿cómo investigaré lo que siento?, ¿cómo voy a pasar esta información a alguien más?, ¿cómo podremos compartir esa realidad con alguien que también la siente?

Esta realidad es una realidad amplia, elevada y auténtica.

¿Por qué auténtica? Porque yo la percibo fuera de mi, y no con mis cinco sentidos. Y es lo que está sucediendo afuera de mi sin que yo esté en la situación, como si la cosas estuvieran ocurriendo sin estar yo ahí. Es difícil porque yo tengo una sensación pero no sé cómo llamarla. Yo no sé cómo llamar a cosas que me están sucediendo, cómo describir las emociones que siento.

Un punto en la luz blanca

Los cabalistas usan símbolos que se derivan de nuestra realidad para describirlos; la “realidad” en sí “luz blanca” – una Luz Superior que no tiene color, ni figura. Cuando el hombre comience a sentir la realidad superior, esta Luz entra en él un poco, sólo lo suficiente para que él comience a revelarla. El se convierte como un punto en la Luz, y ese es el comienzo del “vehículo espiritual”. Más tarde, el hombre se desarrolla hacia la Luz Superior, hacia la ley general de la realidad. Comienza a experimentar cambios en él mismo –del hombre, de la realidad, del mundo.

Un punto, una línea, derecha, izquierda, arriba, abajo

El hombre siente la existencia de los movimientos y los describe: derecha, izquierda; no es semejante al derecho e izquierdo de nuestro mundo pero aún así es como él siente, que los movimientos corresponden a las ocurrencias de nuestro mundo, arriba, abajo y demás. En adición al punto, líneas comienzan a formarse en él, y muchos más tipos de formas.

Sentimos balance en nuestras relaciones, el hombre siente cambios dentro de él, diferentes estados que siente como movimiento.

Esas letras tienen que ser escritas de alguna manera. Es por eso que los cabalistas inventaron un lenguaje: el Lenguaje de la Cabalá. En realidad, letras.

Cada impresión incluye 27 letras

¿De dónde vienen las letras? Aprendemos que la luz que llega a una persona se expande en ella, y le da el propósito de su existencia en el mundo. El propósito se llama (Taamim). Quiere decir que la persona siente propósito, gusto, por el hecho que está en el mundo. Más tarde, cuando el placer, la luz, el sentido de propósito en estar en la realidad del mundo lo abandona, se le llama Nekudot – “puntos”. Los puntos elevan, el sentimiento deja a la persona. Puntos negros en un fondo blanco. Los puntos son impresiones del placer.

La memoria de recibir algo, un sentimiento, la sensación del propósito que pasa se le llama “Tagin”.

Las letras entonces son impresiones de mi existencia en el mundo. Son la falta, los deseos de la siguiente satisfacción.

De acuerdo a esta regla, una persona primero siente la expansión de la Luz, después el arribo del placer causado por la sensación de la Luz. Lo llena y después lo abandona. Este proceso crea en una persona un vacío o un hambre por la Luz. De estas acciones y experiencias edificamos y construimos nosotros mismos repetidamente a través de la expansión y de la salida de la Luz.

Así es como las letras son construidas. En esa forma exacta los cabalistas describen las letras de nuestro alfabeto, a través de veintisiete letras: veintidós formas regulares y cinco formas finales.

¿Dónde están estas formas o letras en el mundo espiritual que estamos estudiando?

Cuando el hombre investiga el mundo espiritual lo encuentra en partes que son llamadas Keter y Jojmá, a las cuales él no puede acercarse para nada. Puede sentirlas, pero él todavía no tiene ninguna impresión de ellas porque están por encima de él. Estas dos partes juntas se llaman Galgalta VeEynaim. Keter – Galgalta, y Jojmá – Eunaim.

Hay también otra parte en la cual el hombre si revela las formas o las fuerzas que actúan sobre él. Incluye Biná, Zeir Anpin, y Maljut. Juntas son llamadas AHaP –(Ozen, Hotem, Peh) oído, nariz y boca–AHaP. Todas las letras son nuestras impresiones de Biná. Estas son las formas de las letras de Alef hasta Tet. Las letras de Zeir Anpin son Yud hasta Tzadi, y las letras de Maljut son Kuf, Resh, Shin y Tav. Veintidós letras, más las cinco letras finales. Mem, Nun, Tzadi, Pey, Kaf; Estas son letras de Maljut misma, y el hombre no se puede conectar a través de estas letras a la sensación del Mundo Superior o Luz Superior.

Sin Embargo, Keter, Jojmá, Biná, ZA, y Maljut– las cuales están adentro de Maljut, asisten a Maljut y de esta manera hay veintisiete letras.

MANTZEPA”CH (Mem, Nun, Tzadi, Pey, Kaf) y veintidós letras más

Las letras, podríamos decir, son Maljut –que es el “yo” de la persona, la cual se conecta con todas las Behinot (etapas) que le preceden– las impresiones del hombre de la Luz Superior al nivel al cual él pueda penetrar en la realidad que está afuera de él.

Nosotros normalmente percibimos nuestro mundo con nuestro cinco sentidos. Esto es lo que nos entra. Lo que entra en mí es mi “yo”. Esa impresión es lo que yo llamo “mi mundo” o “este mundo”. Pero si yo siento lo que está afuera de mí, se le llama el “Mundo Superior”, esa es toda la diferencia.

La extensión a la cual el hombre sea capaz de moverse afuera de sí mismo y sentir el mundo, esa será el Maljut, ZA y Biná. Alguna sensación de Keter y Jojmá también pueden ser alcanzadas, pero como no hay letras ahí el hombre no puede percibirlas sólo con su vehículo. Es una limitación que después desaparece al estudiar la Sabiduría de la Cabalá.

Por eso todas nuestras letras, por ahora, son MANTZEP”ACH (Mem, Nun, Tzadi, Pey, Kaf) más veintidós letras.

Cada letra es cierto atributo del Mundo Superior

En una persona que comienza a entrar en la espiritualidad aún en el grado más pequeño, inmediatamente cualquier información que adquiera incluye todas las veintisiete letras.

Aún la cantidad más pequeña de Luz que él perciba le permite comenzar a sentir movimientos, comprendiendo la interconexión de las letras, lean los libros correctamente y comprendan lo que una palabra es.

Cada letra es un cierto código, una regla o un atributo que el hombre percibe en el Mundo Superior. En “El Talmud de las Diez Sefirot” el cual es nuestro principal libro de estudio, aprendemos por ejemplo que la letra Alef está construida de un Yud superior –Galgalta VeEynaim– esa parte de Keter y Jojmá. La parte inferior de la letra es –AHaP, y el medio es lo que se le llama Parsá: un borde que separa la parte que yo puedo alcanzar, investigar, y la parte que queda escondida de mí.

O por ejemplo; hay formas de letras que cruzan la línea. Eso es en orden para que alguna luz sea atraída del Mundo Superior hacia el mundo inferior y de esa manera reviva los vehículos, las almas que todavía no se pueden elevar pero que la Luz las ayudaría a despertar.

Hay letras completamente cerradas, como el Samej y el final Mem que apuntan a la integridad del vehículo, la integridad de lo logrado. Una persona que entra a una propiedad como el Samej, la cual es la propiedad de Biná, está como en una matriz, algo que lo envuelve, lo rodea, lo cuida, y lo defiende como el Arca de Noé, las mismas propiedades. El concepto que existe en espiritualidad llamado “La matriz de la madre” ilustra un estado en donde el hombre es como un punto, un feto que va hacia el Mundo Superior para que lo desarrolle y le permita crecer internamente.

La letra Mem también – “Mem (40) puertas de impureza”, “Mem (40) puertas de santidad”, todas discuten lo completo del logro.

¿Qué es lo completo del logro?

El movimiento del hombre hacia arriba a través de tres niveles: De Maljut a Zeir Anpin a Biná.

El primer nivel de logro es el recibir o sentir la “Luz de Nefesh”.
Segundo nivel – El recibe “La Luz de Ruaj”.
Tercer nivel – El recibe “La Luz de Neshamá”.
Entonces nuestra esencia interna es llamada “Neshamá” (alma).

Hay dos niveles más elevados: Keter y Jojmá, los cuales no logramos.

Son llamados Jaya y Yejidá. Debido a que nosotros no los logramos no tienen ninguna forma y no hay posibilidad de que podamos sentirlos claramente o expresarlos a otros.

¿Por qué las letras expresan solamente una parte de nuestra sensación?

Aún cuando nosotros podamos investigar algunos de nuestros sentimientos y escribir sobre ellos o hasta hacer una ciencia de ellos, hay algunas fuerzas que actúan en nosotros, con las cuales todavía no somos capaces de lidiar.

En la Sabiduría de la Cabalá es expresado de esta manera: Tenemos la posibilidad de investigar el Mundo Superior cuando estamos en vehículos de otorgamiento, si estamos en la propiedad de “otorgar por otorgar”. Pero si nuestro estado es ese de “Recibir para Dar” no somos capaces de alcanzar esos Mundos Superiores.

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